viernes, 10 de diciembre de 2010

Un barrio lleno de ladrones y marihuana


Una fuerte lluvia invadió la ciudad de Santo Domingo. Esto era señal de que ya comenzó el invierno. Todos corrían hacía un lugar seguro para no mojarse, aún así iban a terminar empapados de agua. Matilde tenía que irse a clases, y le tocó correr a la parada para alcanzar el  bus que ya se estaba yendo.
En la parada de la ”Y” del Indio Colorado siempre se saben subir a los buses niños, ancianos y ladrones a vender caramelos para ganarse la vida. Las personas que ya han vivido mucho tiempo aquí, saben que no deben traer pertenencias valiosas ni dinero en el bolso, porque los ladrones les roban.
 Las personas que iban hacia El Carmen se apresuraban para llegar al redondel de La Orangine, para irse de nuevo a su pueblo. Unos tenían sacos llenos de pailas y verduras para la semana, otros unas gallinas amarradas que no pudieron vender durante el día en el mercado.
Matilde regresó a casa después de sus clases en la universidad. Pero le dolía un poco el estómago, así que decidió salir a comprar una pastilla a la tienda que quedaba por su casa para calmar su malestar. Eran las diez de la noche, y el barrio donde vivía Matilde era muy peligroso. Cuando salió encontró a tres individuos en la esquina que estaban al otro lado de la vereda. Todos “mal encarados”, y vestían como esos pordioseros que piden limosna en la 3 de Julio. Ella tuvo miedo y caminó presurosa a la tienda. Al regreso seguían ahí, en la misma esquina. Matilde entró a su casa y cerró la puerta con seguro. Se asomé a la ventana para ver que hacían, y después vio que llegó otro hombre que les dio algo en la mano.
Esos hombres comenzaron a fumar con la sustancia que trajo la otra persona. Algo común en el barrio Alianza para el Progreso, que queda cerca del mercado Municipal, donde todos los ladrones del barrio se sabe reunir todas las noches para fumar un poco de marihuana.
 Una pareja pasaban por la calle, parecía que venían de una fiesta porque estaban con vestimenta elegante. El joven llevaba leva, y estaba con una flor en su bolsillo. La chica traía puesto un vestido rojo con lentejuelas, y unos tacones plateados que al caminar se escuchaban sus pasos por toda la cuadra.
De repente uno de los hombres que estaba en la esquina se les acercó y sacó un cuchillo. Cogió a la mujer del cuello, y otro de los pillos arrinconó al joven que acompañaba a la chica. La chica gritaba auxilio, pero quien la tenía llevaba un cuchillo. Después de lo que hizo ella para pedir ayuda, le dio un golpe en la cara y le rasgó el vestido.
“No por favor no me hagan nada”, dijo entre lágrimas la mujer que había sido golpeada por uno de estos individuos. Los ladrones le sacaron sus teléfonos, y el dinero que llevaba la pareja. Luego los soltaron y salieron corriendo.
Matilde llamó a su padre para que les ayudara, les dijeron que en este barrio siempre hay ladrones que esperan que pase gente desconocida para robarles. La pareja que fue asaltada, se quedaron realmente consternados después del asalto. Le contaron a Matilde que ellos iban a una fiesta de 15 años, y que no sabían que el lugar era peligroso, ya que ellos no eran de Santo Domingo sino de El Carmen. Después se fueron en un taxi para regresar a  la casa donde estaban ospedados.

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